viernes, 16 de octubre de 2015

A mis hombres

Cada uno de los hombres que me ha acompañado en esta vida me ha querido tanto que han sabido dejarme ir cuando he querido avanzar en mi camino. Me han permitido crecer tanto incluso más allá de esta vida misma, y así me han dejado ir por más, aunque separarse haya sido doloroso.

Un día decidí crecer y vivir la consciencia en cada paso y entonces me enamoré de la vida, y así me dejaron ir. Me quisieron tanto que me dejaron construir mis alas, sabiendo que algún día querría usarlas. Y en agradecimiento a todo lo que me dieron, es que hoy las voy a usar, y en ellas llevaré plumitas con sus nombres. Tuve tanto tiempo mis alas guardadas porque hasta el día de hoy no me permití usarlas, pero entonces recuerdo lo mucho que me han querido y lo mucho que les hubiese gustado verme volar. Voy a volar con mis alas para ahora encontrar a alguien que quiera volar conmigo en mi misma dircción y sin que nadie ni nada nos detenga... porque me quisieron tanto... y porque por fin permito que sea posible que alguien pueda quererme así.

Gracias. Mis plumitas en su nombre, siempre. De aquí a las alturas y sin mirar atrás.Sin ustedes no soy ni el décimo de la persona que hoy soy.

domingo, 12 de julio de 2015

Para que llegue algo nuevo, hay que dejar algo atrás

Un día la música electrónica fue mi todo. Una depresión que duró seis años me hundía y ahí conocí el Hardstyle. Me levantó con su fuerza, me contagié de su energía. La energía que no tenía él me la daba y muchos no entendían cómo era capaz de saltar de principio a fin sin siquiera parar. Era algo que necesitaba. Necesitaba sentirme viva, sentir que había energía dentro de mí. Siempre la hubo, pero no había nada más que me hiciera sacarla afuera. ¿Cómo no volverme fanática de la música a la sombra de la ausencia de mi padre?

La energía que logró salir de mi interior gracias a todo esto, me llevó a donde algo más profundo e importante me estaba dirigiendo quizás desde hace cuánto atrás. De repente -casi ni sé cómo-, me vi estudiando una carrera muy inusual. La impredecible sombra de mi padre dijo: "vamos". Se preocupó de preguntar si en la Universidad tenían deportes, sin darse cuenta que no tenía una hija deportista. Era la sombra de mi padre que decía "vamos" porque había deportes. Y ahí estaba yo. Ahí estuve yo algunos años intentando conciliar dos amores tan distintos; mi música y mi carrera. Siempre supe que no podía dedicarme a las dos cosas, pero saber no significa precisamente que uno asuma. Ahí seguía yo; haciendo "como-si" pudiera conciliarlos. Me titulé y nunca lo logré. "Esto es muy Scleranthus" decía mi lado terapeuta. "Puedo ser dj los fines de semana y terapeuta de lunes a viernes", decía alguien dentro de mí que no estaba enterada de que mis actitudes obsesivas no me iban a permitir conciliar.

Salió lo mejor de mí de ambas. Tal como hubiese querido mi padre. Noches sin dormir y dolores de estómago que sólo se quitaban comiendo fideos blancos -que mi madre siempre estaba dispuesta a preparar- me llevaron un día al escenario más grande de la música electrónica y a una de mis mejores presentaciones y experiencias como dj, y otro día, a armar un proyecto de tesis sola en tan sólo 3 semanas obteniendo como nota un 68. Pero no había más concilio que la convicción de que con sólo un objetivo en mente soy como un misil, y que con dos, me pierdo como lluvia en el mar. No logré vivir un sólo día con la fuerza de dos objetivos.

Un día en el año 2012, mi vida se convirtió en un caos. En  seis meses recibí cuatro de los peores golpes que he recibido en toda mi vida. El futuro de mi carrera casi se detiene y el hermoso mundo de la electrónica que me había sacado de un hoyo, ahora se me hundía. Naufragué, pero no me hundí porque tenía la energía que me había dado la música, tenía herramientas que me había dado mi carrera y por fin tenía algunos rayos de la luz de la fuerza de mi padres que siempre hubo en mí.

La fuerza que se mantuvo fue la de continuar con mi carrera. Vi caer lo que significaba el mundo de la electrónica como si se descascarara. Se le caían los pedazos. Estaba arruinado. No tenía fuerza y no tenía luz. No tenía más que un vacío. Era un holograma levantado a partir de un vacío muy oscuro y la poca luz que tenía para serlo era nada más que la música en sí, pero nadie está ahí sólo por la música. Todo lo demás estaba sostenido sin cimientos y mientras más se desmoronaban, mi carrera se volvía cada vez más sólida, y yo -con ella-, también. Por otro lado, el padre que había dicho "vamos" a lo-que-nunca-supo-qué, dejó de dormir para lograr financiar el doloroso tratamiento de mi hermana y para que a la vez no perdiéramos las propiedades que había logrado comprar para principalmente asegurar el si-es-que-futuro de mi hermana. El financiamiento a "mi carrera deportiva" se alejaba de continuar cómo había sido hasta entonces.

Lo mío tomaba tanta fuerza que conseguí una beca y un crédito. Conseguí una beca por rendimiento teniendo 11 ramos porque tenía la fuerza de un misil; la que ya conocía, y de la que a veces también temía. Mantuve mi beca y terminé mi carrera con un promedio 60, aún cuando los primeros años sólo me dediqué a echarme ramos y a pasar algunos otros con nota 40, entre estar enferma, trabajar, y dedicar mis fines de semana a la música electrónica... ¡un misil no puede ser misil así!

Entonces, en cada fuerza de misil estrellado, descubría que lo que algún psiquiatra alguna vez llamó "rasgos obsesivos" -además de serlo por supuesto-, eran mi gran poder en la vida, y que si lo usaba... salía lo mejor de mí.

No pude vivir con esto. No pude conciliar. No tuvo sentido intentar ser algo que no soy. No soy "ni fu, ni fa". Siempre fui SÓLO-FU o SÓLO-FA. Nunca quise elegir porque la fuerza de un misil tiene su riesgo y tiene sus contras. Siempre supe que algún día tenía que elegir, pero me di vueltas en una galaxia interminable. Tenía que dejar mucho atrás. Tenía que hacer un esfuerzo por mantenerme equilibrado para no olvidar comer o dormir. Tenía que mantener la intención clara para que el misil llegara donde tenía que llegar. Y la intención se pierde cuando el ego se interpone, así que tuve que trabajar para que el ego no aparezca más que lo que debe aparecer... entonces... de pronto en mi amado mundo de la electrónica no encajé. Y seguí intentando conciliar, y no lo logré. Descubrí el propósito de mi vida, y no logré conciliar. Descubrí mi misión, el por qué elegí encarnar aquí..., y no logré conciliar. Intenté mediar y perdí la fuerza del misil, perdí mi potencia, perdí el rumbo, perdí lo mejor de mí, perdí la intención y con la intención ahora me muevo, entonces iba camino a perderlo todo y lo sentí como cuando sientes algo que ya pasó...

Tuve que elegir. Patalié porque elegir significaba también renunciar.

Si vine a hacer algo a este plano, lo voy a hacer bien porque nada hasta ahora fue fácil, y si llegué hasta donde he llegado después de mirar por todo lo que pasé, me gustaría que la fuerza de mi misil venga a hacer lo que vino a hacer.

A mis 27 años y medio -casi a punto de pasar a mi cuarto septenio- decido retirar mi fuerza de Mademoiselle X. No de mi gusto por la música, no de tocar por hobbie (aunque nunca vuelva a suceder), o de la idea de algún día crear música, si no que abandono mi camino como dj, mi camino a "la fama" y a la idea de aportar algo realmente importante desde ahí, porque nunca fue nada más que solamente una ilusión para mi real propósito en esta vida, y lo que me ayudó a sacar energías para encontrarlo...

Lo abandono porque para que llegue algo nuevo, hay que dejar algo atrás.

Quiero levantarme todos los días en función de sólo una cosa. Continuar el trabajo que dejé el día anterior. Quiero un eje, una dirección. No quiero 10 avatares de mí misma que hagan cosas distintas cada uno. Me quiero a mí misma. Quiero mi intención y mi fuerza en una sola cosa, porque el camino que estoy eligiendo es también para otros y ello implica una gran responsabilidad. Quiero aceptar quién soy y no volver a perderme. A lo que tenga que renunciar, renuncio.

miércoles, 3 de junio de 2015

Sinfonía de amor

Soy un fragmento de la lluvia de tu cuerpo.
Sólo gotas de la luz de tu inmenso universo.
Un derrame del polvo de tus huesos.
Y en polvo me esfumo entre tú y tu pecho.
Es que no hay mayor tranquilidad que la que abraza tu ansiedad.
Si en ella no me pierdo es porque entonces ya no me pierdo.
Ni en el espacio de olvido que nos separó en dos infiernos.

Soy una rosca contigo,
mi fin; tu comienzo.
Y si me pierdo en tu comienzo...
¡sí! entonces me pierdo,
pero me pierdo sin perderme porque si no me tengo a mí,
es a ti a quien tengo.

domingo, 31 de mayo de 2015

Extrañarte es mi fantasía

Extrañarte como si juntos tuviéramos un pasado
Extrañarte como si te esperara para ir por nuestro norte
Como si en tus abrazos hubiera un consuelo
Como si sólo se cruzara por mi cabeza llamarte

El fracaso no era para nosotros
Estábamos hechos de ladrillos de fantasía
Supe tan bien cómo apoyarme en tus hombros
Supe tan bien que olvidarte me costaría

Ya no quiero extrañar más la sombra de lo que no seremos
Ya no quiero extrañarte como si te hubiese tenido
No quiero más pensar en mi futuro en tu ausencia
En la culpa de tu ausencia es que te he perdido
Y extrañarte -¡te lo debo!- ahora sí es mi fantasía

Y si te extraño sin pasado
Y si te espero sin que llegues...
A ver si escribiendo un poema de amor,
es entonces que te amo.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Sauce llorón


Arrancando llegué a vivir al lado de los sauces llorones. 
Me recordaron que había algo que tenía que llorar. 
Me dije: "ya entiendo, no puedo arrancar de esto". 
Me hablaron. "Lo haremos por ti. Tú vive", me dijeron.

martes, 12 de mayo de 2015

El peso del dolor

El dolor había dejado ejercer la fuerza de la gravedad sobre mí, y así fue como me di cuenta que el dolor pesa...

viernes, 20 de marzo de 2015

Mi propio limbo

"Muy bien" respondió la señora en la micro. "Estamos todos bien, gracias a Dios". Y a mí se me caía una lágrima al escucharlo. No poder decir nunca: "estamos todos bien", duele. Por eso no me gusta saludar, ni preguntar: "¿cómo estás?", porque sería una mentira responder lo que todos quieren escuchar. Y la verdad es que puedo mentir, pero me aburrí de hacerlo porque ya no puedo mentirme a mi misma. Por eso ahora esquivo y voy a lo esencial o lo puntual. Las cosas no cambiarán y este es el mecanismo que he desarrollado para adaptarme a esta permanente agónica situación. Agonía que bien lejos está de la muerte y que tan lejos está también de la vida. Es como el limbo. Por eso no me gusta encontrarme con gente. Porque ya sé qué preguntarán y se me escapa "el bien" y entonces miento. Y, repito; poco me importa mentirle al otro. El asunto importante es que al saber que me miento a mí, me conecto con lo que hay detrás de la mentira; el dolor, y ahí comienza la verdadera pesadilla. Mi propio limbo. Y ahí me quedo; en un lugar donde ojalá no me vuelva a encontrar con alguien, porque el limbo sobre el limbo es peor que un sólo limbo. Y ya no sé si podría con más que uno. Aquí es donde también aparece la soledad. Entre la soledad y el limbo ya ni sé cuál es cuál.

El miedo detrás del poder

Un día, los que querían cada vez más poder y utilizarlo para controlar al resto, utilizaron lo mismo que les motiva a ellos a levantarse todos los días para ir a buscar algo de "poder"; el miedo. Y así es como le han hecho creer al mundo entero que el asunto se trata de "poder", y que el resto queda desempoderado cuando unos pocos se lo "adjudican", pero la verdad es que es un falso poder, que en su base se disuelve al igual que la ceniza... Y todos se compran el discurso del "poder"... cuando hay un poder que nadie te puede quitar. Te hacen creer que no puedes matar a nadie porque irás a la cárcel, pero la verdad es que sí puedes, y siempre has podido. Te inventaron un "debes" y te cambiaron el "sí puedes" por un "no puedes"...
El que tiene miedo de perder el poder, es quién realmente no cree que lo tiene.

jueves, 22 de enero de 2015

Estamos perdidos

En el universo de tus ojos silenciosos descubrí una verdad, hasta que hablaste. Ahí entendí que siempre somos verdad, hasta que nos perdemos.

lunes, 19 de enero de 2015

¡Esto es entre dios y yo!

¿Vas a esperar que haya un intermediario entre tú y dios cuando nunca alguien ha interferido antes? ¿Vas a esperar que un cualquiera te diga quién es dios cuando sólo tú lo conoces? Si dios se trata de fe entonces no necesitas que te vengan a contar un cuento. Y si necesitas que te vengan a contar un cuento, entonces lo que te falta es un líder. De esos hay muchos...., que llegue el que te cuente el mejor cuento.