No se trata de la última palabra.
Se trata de que hay una palabra para cada momento.
Y un momento en cada palabra.
Y un momento en cada palabra.
No se trata de detener el movimiento de la vida con palabras.
Se trata de que la vida tome de la mano a la palabra para mantenerse en movimiento.
Cuando una palabra es la última, entonces no hay vida.
Y si el hombre cambia de opinión, entonces está vivo.
Si el hombre expresa su ser en otras palabras, está completamente vivo.
Cuando una palabra es la última, entonces no hay vida.
Y si el hombre cambia de opinión, entonces está vivo.
Si el hombre expresa su ser en otras palabras, está completamente vivo.