Sé que debería estar preparando mis cosas para vivir mañana el evento más esperado de nuestras vidas por segunda vez..., pero no puedo dejar de lado esta inspiración...
Muchos deben creer que Mysteryland es sólo un gran carrete, que esto de volverse loco por un "evento" es una ñoñería o que se yo..., pero además de ser una experiencia completa como festival electrónico,... es mucho más...
El otro día pensando por qué mi cuerpo se comporta de forma extraña de sólo escuchar la música que tantos nos mueve y de sólo pensar en estar ahí de nuevo, llegué a la gran respuesta:
La mùsica eléctronica es lo único que logra sacar todo lo que tengo adentro y todo lo que no puedo ser de lunes a viernes. Es la única instancia en la que puedo conectarme con lo que soy, olvidándome de quién me he esforzado en aprender que soy...
Mysteryland es la experiencia más grande en la cual puedo sentir que todo lo demás deja de existir, y que estamos sólo ahí, la música, la raíz de lo que somos, los sueños que siempre tuvimos sin esperanza alguna de que se cumplieran, donde puedo recordar aquellas estupideces que soñabamos como niños y que luego se han ido cumpliendo de una forma más maravillosa de lo que creíamos...
Es la instancia para desprenderse de todo y sólo conectarme con lo que llevo adentro sin preocuparme de nada más. Es una de las cosas por las que lo dejaría todo, siempre para luego volver a comenzar...
No tiene que ver con q-dance, con escenarios grandes o con los mejores djs del mundo... Tiene que ver con la música, con lo que somos, con lo que llevamos dentro, con los sueños que no se han detenido aún y con la capacidad de soltarlo todo por entender que todo va y viene y que las cosas importantes son las más simples, con vivir el dejarlo todo para volver a renacer, con reafirmar lo que hicimos durante todo el año...
....En simples palabras tiene que ver sencillamente con la compleja filosofía del "VOH DALE"...
Mysteryland 2012... ¡allá vamos!
jueves, 13 de diciembre de 2012
miércoles, 12 de diciembre de 2012
Trocitos de micro
Hay personas que se desesperan en su viaje en micro.
Buscan ofuscadamente qué hacer para que el viaje termine pronto. Es como si estuvieran conectados a una matrix de la micro, y cada vez que esta frena y se detiene más de lo habitual, reciben una señal de alerta que seguramente les hace secretar adrenalina.
Dentro de las opciones que resultan eficaces para desconectarse de este mecanismo que los desequilibra a diario, existe la siestecita móvil, la lectura express, la imposición del reggaeton y la choreza, y el viaje a Marte con música, pero nuevas opciones...
Y mientras las personas tratan de escapar encerrando sus sentidos a un aparato que sólo les muestra lo superficial de "sus amigos" o limitando la comunicación a frases cortas y vacías de real contenido... yo amo viajar en micro.
Es la instancia en que estoy más cerca de la gente que nunca estará a mi lado. Y aunque siempre haga el mismo recorrido, siempre disfruto ir mirando a la humanidad y lo que ha hecho del mundo. Veo los edificios, a las personas haciendo cosas extrañas, los pequeños cambios que pueden aparecer de un día a otro, etc., y lo más importante; los árboles; los pocos árboles que aún quedan entre tanta dureza. Esos que todavía intentan seguir siendo árboles aunque ya todos los confundan con personas de pelo verde, con postes o simplemente con "la parte del paisaje que hay que ignorar", aunque ya olvidaron que sus verdaderas raíces están en la tierra y no en el cemento ¿o es que acaso de acordarán de lo que es la tierra?. Aquellos árboles que olvidaron el olor a semilla y el olor a sombra. Aquellos árboles que estando en medio del caos, son los únicos que estando en fila, mantienen el orden. Los que están condenados a mantener la fila que crearon los animales que inventaron la fila y no hacen filas.
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