No esperes a que te digan si lo que haces está bien o mal... No olvides que viniste al mundo con una gran herramienta que se llama cuerpo. Entrénala como antena y úsala para decidir que está bien y mal para ti ¿Suena fácil, no? ... Es mucho más fácil buscar cómplices que avalen una decisión que no pasa por tu cuerpo.
Usa el cuerpo, decide con la mente... (y adivina qué...; la mente surge del cuerpo)
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