martes, 11 de junio de 2013

Viviendo con Satanás

¿Y quién iba a pensar que te tendría tan cerca?
Ahí estás, día a día a mi lado.
Nunca olvidaré el día que te conocí y me llevaste a una de tus moradas.
Cuando supe que eras tú, viví tanto la sensación de conocerte que no volveré a olvidar lo que se siente estar a tu lado.
Podré reconocerte donde quiera que estés y donde quiera que te ocultes, más aún cuando elijes los escondites más evidentes.

Ahí estás; en la pieza de al lado.
Y piensas que no podré vivir sin tu tentación.
Ahí estás día a día y en cada momento incitándome a caer, pero te has olvidado de un gran detalle.
Ya sabes quién es mi aliado.
Mientras más me tientas, más fuerzas junto para entrar en la morada donde me llevaste aquel día.
La morada en donde te atreviste a arrebatar lo que no te pertenecía.
Olvidaste que ese lugar no es tuyo.
Olvidaste que tenerme tan cerca podría ser muy peligroso si es que no me dejaba caer.
Olvidaste que construiste el plan perfecto para autodestruirte.

Y ya no te tendré miedo, porque te conozco.
Me hiciste creer que jugaba con fuego, pero ya no te tengo miedo.
Haces creer tantas cosas.
Y ahí te tengo en la pieza de al lado día a día, y no logras arrebatarme lo que quieres.
Te conozco más día a día y ya no te tengo miedo.
Entraré a tu morada a recuperar lo que nunca fue tuyo y no te tengo miedo, porque voy con tu peor enemigo.


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