Yo sólo quería saber por qué una mujer podría caminar con prisa y con la mano empuñada sobre su pecho...
La vi y dije: "esto yo lo conozco" y entonces lo reconocí. Era culpa. No de ella, sino que mía. O quizás de ambas, pero no la misma... ella tenía la suya y yo la mía... o... ¿quién sabe?...
No hay comentarios:
Publicar un comentario