Del cielo cae el anhelo de volver a tenerte, pero se escurre en lo que sea que caiga para luego perderse en lo que ya está hecho...
El viento me recuerda que puedes ir y volver, pero que no puedo tenerte.
Cualquier intento de agarrarte con mis manos no honraría a lo que opone resistencia.
Mis manos están vacías. No por no tenerte. Si no porque están libres para poder tomar lo nuevo que venga para mí.
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