"...destruir es crear,..."
"¿Ha procurado usted imaginarse lo que ocurrió cuando el hombre descubrió que los alimentos se podían cocer y comer calientes? Firmó su sentencia de eterna esclavitud. Se acabó la vida al aire libre, los grandes viajes, el espacio, la libertad; fue necesario mantener un fuego y buscar un lugar en que el fuego pudiese ser mantenido. Alguien debía, también, vigilar la cocción de los alimentos, la mujer o los hijos y, en consecuencia, debía permanecer ahí. Por otra parte, era necesario traer los alimentos de los lugares en que los había, lugares a veces muy lejanos, y así se hizo la rueda, la interminable rueda. El viento es enemigo del fuego, lo agranda o lo desparrama, y lo es también la lluvia, que lo apaga, y entonces se buscó un hueco entre las piedras o debajo de ellas; pero en algunas partes no se encontraban piedras y se debió hacer cuevas, y donde por un motivo u otro no se hallaban piedras y no se podían hacer huecos o cuevas, se construyó un techo, cuatro palos y unas ramas con hojas o sin ellas. Bueno, junto con hacer todo eso, el hombre se echó la cuerda al cuello y arrastró con él a su mujer, que desde entonces es esclava de la cocina. Y como se acostumbraron a comer cocidos los alimentos y no crudos, se les empezaron a caer los dientes. Todo, sin embargo, les pareció preferible a comer crudas las papas o la carne. Y con mucha razón: ¿ha hecho la prueba, alguna vez, de comerse crudo un pejerrey o un camote?"
"Quién sabe si vivimos siempre nada más que alrededor de las personas, aún de aquellas que viven con nosotros años y años y a las cuales, debido al trato frecuente o diario y aun nocturno, creemos que llegaremos a conocer íntimamente; de algunas conocemos más, de otras menos, pero sea cual fuere el grado de conocimiento que lleguemos a adquirir, siempre nos daremos cuenta de que reservan algo que es para nosotros impenetrable y que quizás les es imposible entregar: lo que son en sí y para sí mismas, que puede ser poco o que puede ser mucho, pero que es: ese oculto e indivisible núcleo, que se recoge cuando se le toca y que suele matar cuando se le hiere."
"¿Ha procurado usted imaginarse lo que ocurrió cuando el hombre descubrió que los alimentos se podían cocer y comer calientes? Firmó su sentencia de eterna esclavitud. Se acabó la vida al aire libre, los grandes viajes, el espacio, la libertad; fue necesario mantener un fuego y buscar un lugar en que el fuego pudiese ser mantenido. Alguien debía, también, vigilar la cocción de los alimentos, la mujer o los hijos y, en consecuencia, debía permanecer ahí. Por otra parte, era necesario traer los alimentos de los lugares en que los había, lugares a veces muy lejanos, y así se hizo la rueda, la interminable rueda. El viento es enemigo del fuego, lo agranda o lo desparrama, y lo es también la lluvia, que lo apaga, y entonces se buscó un hueco entre las piedras o debajo de ellas; pero en algunas partes no se encontraban piedras y se debió hacer cuevas, y donde por un motivo u otro no se hallaban piedras y no se podían hacer huecos o cuevas, se construyó un techo, cuatro palos y unas ramas con hojas o sin ellas. Bueno, junto con hacer todo eso, el hombre se echó la cuerda al cuello y arrastró con él a su mujer, que desde entonces es esclava de la cocina. Y como se acostumbraron a comer cocidos los alimentos y no crudos, se les empezaron a caer los dientes. Todo, sin embargo, les pareció preferible a comer crudas las papas o la carne. Y con mucha razón: ¿ha hecho la prueba, alguna vez, de comerse crudo un pejerrey o un camote?"
"Quién sabe si vivimos siempre nada más que alrededor de las personas, aún de aquellas que viven con nosotros años y años y a las cuales, debido al trato frecuente o diario y aun nocturno, creemos que llegaremos a conocer íntimamente; de algunas conocemos más, de otras menos, pero sea cual fuere el grado de conocimiento que lleguemos a adquirir, siempre nos daremos cuenta de que reservan algo que es para nosotros impenetrable y que quizás les es imposible entregar: lo que son en sí y para sí mismas, que puede ser poco o que puede ser mucho, pero que es: ese oculto e indivisible núcleo, que se recoge cuando se le toca y que suele matar cuando se le hiere."
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