He decidido alejarme de las personas.
Ha sido mi mejor estrategia para no utilizar realmente la mejor estrategia.
He preferido alejarme del contacto.
He preferido andar con cuidado y ocultarme.
Mientras no aprenda a controlarme he preferido esconderme.
He preferido no permitir que haya más víctimas de una cadena que podría ser perpetua.
He decidido detenerlo.
He preferido quedarme sola aunque no quiera.
He preferido, igual que siempre, pensar más en los demás.
Recuerdo como si antes fuera otra persona.
Me siento ajena a lo que fui, ajena a lo que estaba sumergida.
Aunque aún me cueste creerlo sé que soy capaz de algo muy feo.
Y sé que la única forma de detenerme es retirarme.
Me retiro para ver si logro entender que ya perdí, que fui derrotada.
Que fue mi orgullo el que había caído al piso, cuando creía que era el de otro.
Me retiro para no permitir que se logre el objetivo de sacar lo peor de mí.
Me retiro y no me rindo.
Me retiro para no tener que decir: "He venido a romper tu corazón a ver si uno de los pedazos que quede sirve para reparar el mío".
No me rindo, porque he optado por el camino más difícil.
Me retiro y no me rindo para luchar conmigo misma y no tener que luchar con los demás... Después de todo esto es sólo mío y los únicos que saben y han sabido morir siempre de pie, son los árboles.
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