¿Alguna vez se preguntaron para qué venían al mundo?
Les apuesto a que sí.
¿Alguna vez se preguntaron si alguna vez terminarían por descubrirlo?
También les apuesto a que sí, pero les apuesto a que nunca pensaron en ¿qué harían si lo descubrieran...?
Pasé tanto tiempo preguntándome las dos primeras preguntas que jamás se me ocurrió pensar siquiera en la tercera...
Mi pregunta ahora es la siguiente: ¿Qué hago ahora qué lo he descubierto? (Ok, sé que para la mayoría es inimaginable... ¿cómo les pido que se lo imaginen? ¡¡¡¡¿¿¿¿CÓMO????!!!)
Me gustaría tanto celebrarlo, como rechazarlo. ¿Y cómo podría rechazarlo si haga lo que haga terminaré haciendo lo que vine a hacer?
Me gustaría tanto reconocerlo con mis entrañas, como ignorarlo.
¿Alguien tiene un manual por ahí?
Estoy detenida, inamovible de este punto, teniendo en frente mío la respuesta que sólo esperé que llegara cuando me juzgaran en el cielo (y consideren que soy atea).
Podría actuar, podría moverme, podría arrancar, podría avanzar.... Y ahí estoy. Ni siquiera he comenzado a asimilar, o a lo mejor ya lo estoy haciendo.
¿Será que estoy sorprendida con la simpleza con la cuál llegó la respuesta? ¿Y es que acaso esperaba que apareciera un ser de otra dimensión para que me lo dijera en un idioma que tardaría años en descifrar y luego otros tantos en entender?
¿Qué hago ahora?
¿Qué hago mientras comienzo a entender todos los sucesos que han ocurrido en mi vida? ¿Qué hago mientras comienzo a entender qué todos esos sucesos tenían una razón de ser... un plan?
¡Era todo un plan!
Aunque no sepa qué hacer ahora, ya estoy haciendo lo que debo hacer: sostener ¿Qué mas podría hacer?
(Plasmado en letras gracias a Outlander - Evening Sky)
No hay comentarios:
Publicar un comentario